viernes, 26 de marzo de 2010

Vida sin vida

Recientemente me he enterado que padezco una enfermedad grave y casi casi mortal. No puedo hacer nada porque esta enfermedad no se cura... toda la semana pasada lloré y lloré porque sentía que mi vida se iba como si le hubiera bajado al excusado. Ésta semana ya es menos doloroso, ya casi no lloro, contárselo a las personas me ayuda en extremo pero también odio que me miren con compasión.
Recientemente, mientras viajaba hacia a mi casa me topé con unas chicas que hablaban sobre "la planeación" de sus vidas, se preguntaban entre ellas cuándo tendrían hijos y cuando se casarían y terminarían de estudiar, me dió asco escucharlas, quería meterles una bomba de inodoro en la boca (he hablado demasiado del inodoro, seguramente porque me la paso allí), me sorprendía la forma en la que todos (y lo digo en serio) creemos que nuestros problemas son en verdad obscuros, que algo que hagamos bien o mal cambiará al mundo, eso me provoca mucha risa, me parece que todos nos creemos tan protagonistas de nuestras vidas y jamás volteamos a vernos con ojos ajenos para ser nuestros propios críticos y reirnos de nosotros, si no todo lo contrario, nos encerramos en nuestras burbujas y vivimos nuestra vida creyendo que son episodios como los que aparecen en las series de televisión. Es por ello que creo que estoy aún más sin ganas, si siempre fui depresiva ahora lo soy más porque veo a la gente inmersa en problemas que no vale la pena solucionar. Algo que valdría la pena sería un proyecto magnánimo, algo que de verdad cambiara las vidas de muchos y beneficiara a todos por igual... pero no, somos tan egoístas, que no nos damos cuenta de eso, y preferimos sonreír a la inexistente cámara que proyecta nuestra serie de televisión.