lunes, 31 de agosto de 2015

Una comunidad típica

A continuación me permito hacer una crítica de un poblado conocido por mí por cierta situación en la que tengo roce directo con la gente, yo los veo con ojos externos, por ello solo puedo ver los defectos, no obstante no tengo duda de que la gente ahí, vive muy felíz, a pesar de las carencias, las virtudes y los chismes.
La comunidad del Puerto se encuentra en cierto municipio del estado de México, aquí la gente es muy supersticiosa, tiene también predilección por las historias de la nota roja, sus habitantes son conocidos entre sí, si algo le sucede a uno, todos los demás terminarán enterándose.

En el puerto las mujeres casi siempre están embarazadas, y como consecuencia tienen muchos hijos. Aquí las madres se empeñan en que llegada la adolescencia, los hijos hagan sus vidas, es decir, se casen. Por ello, las mujeres tienen hijos a edades muy cortas, y siguen engendrando hasta casi cerca de sus cuarenta años.
En El Puerto la gente siempre dice que no hay dinero, pero les encanta comprar sus sistemas de audio y su ropa en el Coppel; sus pantallas y sus tv’s no porque esas se las regala el gobierno federal (cuyo representante es muy bien conocido por los mexiquenses por su “ejemplar gobierno anterior”).
En El Puerto se aplica continuamente una práctica muy pueblerina y campesina, en la que se buscan fiestas para ir a comer hasta reventar, además de beber hasta quedarse inconscientes y bailar como si estuvieran en un trance. Aquí la gente se ofende si te encuentras a menos de cinco metros comiendo algo sin invitar, al parecer, debes compartir el más mínimo bocado que te lleves a la boca; pero de la misma manera, la gente puede molestarse si llegan a ofrecerte un ‘taco’ y tú no lo aceptas. ¡Jamás se te ocurra decir que acabas de almorzar y no tienes apetito! Porque en ese momento empezarán a pensar que los rechazas porque tu comida “te da asco”.
En El Puerto no existen los secretos, tarde o temprano se terminan sabiendo, pero si tienes uno que deseas guardar NO se lo digas absolutamente a nadie, ni siquiera a ti mismo, sólo olvida que lo sabes y nada pasará.
En El Puerto debes justificar que te vaya bien, si repentinamente comienzas a generar riqueza y trabajas menos que todos, hablarán mal de ti, aunque: ¿quién vive en El Puerto cuando le va bien?

Una última cosa, en El Puerto sólo se toleran familias heterosexuales, sin drogas, tatuajes ni nada.

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