¿Soliloquios mentales?, sí, acertaron, es mucho más divertido cuando se acepta que la idea está muy trillada.
domingo, 10 de abril de 2011
Reunión con la vieja prepa
Soy una maldita por atreverme a escribir lo que estoy a punto de escribir, pero debo hacerlo, el mundo no debe quedarse sin saber esto (es sarcasmo extremo); resulta que el sábado 9 me reuní con mi anterior grupo escolar, precisamente el que tenía cuando iba a la prepa, nadie de los que fuimos (bastante pocos a comparación de como nos la habían vendido) sabíamos por qué habíamos sido convocados, la respuesta la obtuve de una de mis mejores amigas al decirme que en realidad era una reunión para ver qué tan éxitosos o fracasados habíamos sido durante estos casi ocho años, resulta que aunque mi amiga y yo seguimos siendo estudiantes somos de las menos fracasadas, todas las demás tienen hijos a la corta edad de veinticinco (uy, ya me quemé) y no son pocos, alguna de las más locas y bonitas tiene ¡cuatro!, no podía creerlo, me impresionó que alguien pudiera dedicar su corta vida a la "agradable" tarea de ser padre. Cuando llegó el momento crucial de que contásemos qué era con exactitud lo que hacíamos, al contar yo a lo que me dedicaría los pobres gastrópodos rieronse demostrando desvergonzadamente la poca cultura que poseen, es preciso aclarar que mi carrera es Ingeniería en Sistemas de Transporte Urbano, y se carcajearon de pensar que posiblemente entre a trabajar a una empresa privada de la Ciudad de México que prefiero no mencionar para no demostrar la estupidéz de mis ex-compañeros. En el momento no hice caso a ello porque les dije que de hecho eso sería lo mejor que me podría suceder, sin embargo siguieron los comentarios viborescos con mi gran amiga, al ella contar que estudiaba la Ingeniería en Matemáticas todo mundo se sorprendió y la alabaron, una muestra más de que carecen de cerebro (las personas inteligentes no le huyen a las matemáticas). Quizá esto que escribo pueda sonar demasiado visceral y ardido, a mi sólo me suena a que he aprendido la lección y no vuelvo a ir a esas reuniones que sólo sirven para dar a notar lo vacías que son sus vidas y lo harto necesitados que están de volver a tener emociones fuertes de las que carecen -posiblemente- en sus rutinarias, decadentes y poco suyas vidas.
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