Últimamente me he sentido bastante necesitada de alimentar el alma, es preciso hacer notar que estas han sido las vacaciones (por así decirlo ya que no salí de la ciudad para na-da) más largas de mi vida, y eso que aún me falta bastante: poco menos de un mes. Quisiera hacer de todo, se supone que aprenderé a tejer, terminaré de bordar, escribiré como es costumbre desde hace once años, leeré más libros que en cualquier otro periodo de mi vida, seguiré fastidiando a mi amor insistiéndole que esté conmigo, o molestando a mamá y papá llegando tarde y disculpándome mucho y además, saliendo con el único mejor amigo que tengo y que ha salido de vacaciones, por lo tanto estando sola y suplicando un poco de amor... qué deprimente.
Sé que algún día encontraré a personas que -como contaba el año pasado- padezcan un poco de sinestesia, según he leído, las sensaciones (son muy similares a las que producen drogas como el LSD) se intensifican cuando se padece depresión. Yo no creo estar deprimida, si un poco melancólica, pero no deprimida, aunque me doy cuenta que desde la segunda mitad del año pasado hasta ahora no me siento felíz ni plena. Imagino que es porque he hecho cosas demasiado malas, como romper el corazón de la persona que más amaba, considerar todo el tiempo que la única forma de estar con alguien esplendoroso es en las totalmente impersonales habitaciones de un mugriento hotel, o pensar que si yo no estoy sufriendo todos los demás tampoco.
No obstante todo lo anterior, estoy bien, o al menos creo estarlo, además según me ha dicho mi hermana, si alguna enfermedad certera tengo es la Hipocondría, aunque debido a esta nueva y mal empezada relación estoy a punto de aceptar que experimento un poco de personalidad límite (aquellas mujeres border line), un padecimiento que ataca principalmente al género femenino y las hace sentir una extraña obsesión por sus parejas, suelen tener conflictos continuos y habitualmente son ellas las que piensan que sus parejas las van a abandonar, esta situación fastidia hasta el hartazgo a su compañero quien decide terminar la relación, y ellas se deprimen fuertemente y algunas si no son atendidas pueden llegar al suicidio, uy, prefiero nunca llegar a tanto, pero el desamor provoca casi todos esos extraños comportamientos y yo que me la paso rogando por migajas de cariño.
Sé que algún día encontraré a personas que -como contaba el año pasado- padezcan un poco de sinestesia, según he leído, las sensaciones (son muy similares a las que producen drogas como el LSD) se intensifican cuando se padece depresión. Yo no creo estar deprimida, si un poco melancólica, pero no deprimida, aunque me doy cuenta que desde la segunda mitad del año pasado hasta ahora no me siento felíz ni plena. Imagino que es porque he hecho cosas demasiado malas, como romper el corazón de la persona que más amaba, considerar todo el tiempo que la única forma de estar con alguien esplendoroso es en las totalmente impersonales habitaciones de un mugriento hotel, o pensar que si yo no estoy sufriendo todos los demás tampoco.
No obstante todo lo anterior, estoy bien, o al menos creo estarlo, además según me ha dicho mi hermana, si alguna enfermedad certera tengo es la Hipocondría, aunque debido a esta nueva y mal empezada relación estoy a punto de aceptar que experimento un poco de personalidad límite (aquellas mujeres border line), un padecimiento que ataca principalmente al género femenino y las hace sentir una extraña obsesión por sus parejas, suelen tener conflictos continuos y habitualmente son ellas las que piensan que sus parejas las van a abandonar, esta situación fastidia hasta el hartazgo a su compañero quien decide terminar la relación, y ellas se deprimen fuertemente y algunas si no son atendidas pueden llegar al suicidio, uy, prefiero nunca llegar a tanto, pero el desamor provoca casi todos esos extraños comportamientos y yo que me la paso rogando por migajas de cariño.